ATARAXIA
La solución frente a la ansiedad provocada por el día día.¿No sería maravilloso conseguir un estado de imperturbabilidad que nos blindara de las depresiones y de las ansiedades que suelen provocar el ritmo desenfrenado del día a día? ¿Conseguir un equilibrio emocional en esa jungla llena de brainstormings donde la ley del más fuerte sigue vigente? Pues bien, la Ataraxia no es el nombre de ningún nuevo fármaco ni de ninguna nueva droga ilegal, es más bien una filosofía de vida.
Siguiendo la línea del conocido libro “Más Platón y menos Prozac” volvemos a las raíces de los clásicos griegos para intentar encontrar un camino basado en la auto superación y no en la drogodependencia. La Ataraxia, en líneas generales, es un estado de ánimo al que se llega a través del control de la intensidad de nuestras pasiones y deseos por medio del fortalecimiento del alma frente a la adversidad. Controlar la intensidad de nuestras pasiones y deseos. Habrá gente que por la simple sugerencia se sienta ofendida e incluso inquieta. Hoy en día, dada la época hedonista que nos ha tocado vivir, todo se encuentra encaminado a estimular nuestras pasiones. De hecho cualquier empresa que se dedique al marketing lo sabe perfectamente. Son precisamente ellos los que viven a base de vender sueños que apelan directamente a nuestras pasiones o deseos. Con esto no pretendemos comenzar ningún debate moral. El tema en cuestión es cómo nuestras inquietudes, si no son controladas, pueden llegar a convertirse en debilidades o, lo que es lo mismo, en objetos fáciles de manipular y ser utilizados a favor de otros. La imagen sería aquella de una llama que se ve avivada y dirigida según por donde sople el viento. Tanta inestabilidad la acaba consumiendo. Por eso todos los elementos sociales, culturales, políticos o económicos que puedan inducir a esta inestabilidad deberían encontrarse con un tope. Una limitación que prevenga de la consecuente caída de la espiral creada. Y es que, como cualquier otra droga, los estímulos una vez agotados, a parte de crear dependencia, sumen al sujeto en un estado de depresión también conocido como síndrome de abstinencia. Lo cual, generalmente, suele llevar al siguiente paso, que es plantearse el motivo de tanta infelicidad. La búsqueda de un ¿por qué? Es natural buscar consuelo en la desgracia. La gente religiosa tiene cubierta esta necesidad. No obstante, los agnósticos y ateos no saben por dónde empezar. Es por este motivo por el que la idea del Destino empieza a tener eco. Por eso y por los mensajes subliminales y no tan subliminales con los que el séptimo arte se ha dedicado a bombardearnos. Un ejemplo de esto serian las series de televisión Lost y How I met your mother. Ambas hablan de lo mismo, de que todo sucede por algo, de cómo todo nos va preparando para lo que viene. Sin embargo, en vez de buscar significados ocultos ¿no sería más fácil y realistas no padecer del síndrome de abstinencia? Fortalecer nuestras convicciones y recanalizarlas hacia el fin último que debería ser nuestra Felicidad. No a una felicidad sensorial e instantánea que se pueda conseguir por estimulaciones, sino más bien aquella que se consigue por trabajo y esfuerzo. Este es el camino que nos ofrece la Ataraxia.
El fortalecimiento del alma frente a la adversidad. Conseguir fortalecerse y no ceder frente a las adversidades es una ardua tarea llena de decisiones y sacrificios que no todo el mundo está dispuesto a realizar. Es en esta tarea donde convergen dos problemas muy sintomáticos de nuestra época. Ya no sólo somos víctimas del síndrome de abstinencia sino también del síndrome de la satisfacción exprés. Hoy en día, por mucho que los ecologistas no coincidan, el tiempo se ha vuelto el recurso más escaso de cuantos hay. La velocidad que se ha adquirido por los nuevos medios de comunicación y tecnología ha trascendido tanto a nuestras costumbres y formas de vida que ha dado lugar a la vigente cultura exprés. Muy lejos quedan aquellos largos caminos de desarrollo personal llenos de esfuerzo y de sacrificio sobre los que escribían los griegos como única forma para alcanzar la felicidad. No hay tiempo. Ahora bien, he aquí el problema, sí a este ritmo vertiginoso le añadimos los estímulos a los que nos encontramos sometidos constantemente obtenemos una fórmula de adrenalina que o bien, nos impulsa al estrellato o nos sume en un estado de ansiedad permanente. Es precisamente en esta situación donde fortalecerse se vuelve una cuestión de supervivencia. La Ataraxia pasa a convertirse en una necesidad. Un camino donde superar las debilidades y dejar de ser objeto de cualquier tipo de manipulación o de estimulo externo al que podamos ser sometidos.
Como hemos empezado diciendo, la Ataraxia es un estado de ánimo al que se llega a través del control de la intensidad de nuestras pasiones y deseos por medio del fortalecimiento del alma frente a la adversidad. A día de hoy no existe ninguna corriente que la practique como fueron, entre otros, los Estoicos. Sin embargo, su esencia sigue siendo tan inspiradora como entonces especialmente frente a la vorágine del presente. Es precisamente ésta la finalidad del artículo. Inspirar. Pero ¡cuidado! Inspirar y vender hoy en día es lo mismo. Incluso el proceso es el mismo. Se ha desempolvado una idea vieja, se ha adaptado a la realidad y se le ha dado un barniz nuevo en busca de convertirla en atractiva y de esa manera conseguir que todos sintamos la necesidad de apropiarnos de ella. Se acaba de crear un sueño listo para vender. Con esto, únicamente pretendo mostrar lo fácil que resulta manipular las necesidades. En este caso sería la necesidad de buscar estabilidad. Lamentablemente, para aquel que la haya querido comprar, la Ataraxia, por si sola, ni puede blindar del estrés ni de las ansiedades ni puede dar equilibrio emocional en la jungla en que vivimos. Es un camino más de entre tantos otros que se pueden encontrar. Por mucho que se intente vender al final todo se reduce a lo mismo. Quien quiera andar que ande.