viernes, 23 de diciembre de 2011

Haz del viento mi mensajero y del fuego mi ministro


Cierro los ojos. El viento me mece el pelo. El olor a mar inunda mis pulmones. Abro los ojos. Las llamas me lamen el cuerpo. El mar deja de confundirse con el cielo.
En esta noche de luna nueva, la oscuridad se esconde...
El fuego de San Telmo ha estallado.